cmorillas

LA MIRADA |@carlosmorillas

 

Parece que es el tema del día, y de mañana y de ayer. Todo lo envuelve la bandera catalana. Lo seas o no. Salpica el debate político, la charla de bar, el ámbito cultural y por supuesto también en deporte. Avivado intermitentemente y a modo de juego de niños por el futbolista Piqué, no son pocos los que embadurnados de no sé qué amor a la patria hacen de una charla familiar: el silencio. ‘Pa no discutir.


En el Torneo tenístico Future (que se celebra estos días en el Club mairenero Río Grande) son muchos y buenos los que desde Cataluña reeditan cada año su participación en la Copa Guadalquivir. Intachables en la pista, insuperables en constancia y técnica. Únicos cuando hay que luchar sobre la línea un punto, aunque sea el primero. Pero fuera de la pista (algunos) repiten como campanero el soniquete manido y previsible cuando escuchan hablar al andalú. Andaluz para ellos. Les hacen mucha gracia el ‘quillo’ el ‘miarma’ y el ‘que ase’… que suena ‘mica’ mejor que algunos giros catalanes imposibles al tímpano. Algunos no dudan en cambiar el registro cuando un andaluz escucha: pasan a otro canal. Y no se cortan en ‘remear’ nuestras más célebres expresiones aunque sea delante del ‘andalú grassioso’. Hay cosas que nunca cambian. Hoy he pillado a un catalán durmiendo la siesta mientras el ‘grassioso andalú’ trabajaba a pleno sol preparando su pista. No será que la historia nos la contaron mal? Me encanta tu tenis pero solo lo entiendo cuando golpeas la bola. Lástima.