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LA MIRADA |@carlosmorillas

 

 

El doctor David Farrington es un cirujano ortopédico de reconocido prestigio internacional y durante una década ha estado al frente de un área hospitalaria de referencia en toda España para terapias muy delicadas en niños y adolescentes. De hecho, su equipo del Virgen del Rocío fue el primero en Europa en operar una escoliosis sin afectar al crecimiento.

Farrington y tres traumatólogos de esta unidad han renunciado para continuar sus carreras en la privada. Las familias de una treintena de niños que se trataban con ellos de procesos muy complejos están en vilo.

Las versiones recabadas son contradictorias. El hospital asegura que ha facilitado en todo momento que Farrigton pueda compatibilizar su trabajo en el SAS con una actividad privada, como este médico había solicitado. Pero según el sindicato médico, no ha sido así, y ese ha sido el origen de la dimisión.

El hospital ha citado mañana a las familias para explicarles la reorganización prevista en la unidad, que no pierde, según insisten desde la dirección, su acreditación como referente nacional. 

 

DAVID FARRINGTON: UNA TRAYECTORIA IMPECABLE

Si ayer eran los padres los que se oponían a la marcha del jefe de Ortopedia Infantil del Virgen del RocíoDavid Farrington, por conflictos internos con la dirección del hospital, hoy son los médicos lo que apoyan a otro reconocido profesional veterano que también ha renunciado a su cargo de director de la Unidad de Cirugía Ortopédica y Traumatología en el Hospital de La Merced de Osuna, el doctor José María Lazo-Zbikowski.

A Farrington no le han permitido ejercer la actividad privada por ser jefe a pesar de la técnica pionera que aplica en el centro evitando el sufrimiento de los niños con escoliosis y de que otros cargos sí pueden compaginarla; y a Lazo -Zbikowski le han cuestionado su labor al frente de dicho servicio porque «los números que nosotros llamamos pacientes no le cuadraban al SAS».

Esto último es lo que ha declarado a los compañeros de ABC hace unos días el traumatólogo y cirujano ortopédico Daniel Cansino, en un artículo en el que explicaba las razones por las que su jefe ha dejado el cargo después de 30 años de lucha que no son otras que la politización que impregna el organigrama del SAS y los criterios economicistas que priman en la asistencia sanitaria hasta el punto de fiscalizar a los médicos si operan o recetan mucho a los pacientes.

Tras la publicación de dicho artículo las reacciones no se han hecho esperar. Entre ellas, la de la Sociedad Andaluza de Traumatología y Ortopedia (Sato) y la fundación homónima que le piden a Lazo y a la gerencia del Hospital de Osuna que reconsideren la decisión adoptada «pues 27 años de entrega y buen hacer no deben terminar de este modo». La Sato dice que «deben ser muy graves las circunstancias que han llevado al doctor Lazo-Zbikowski a tomar esta decisión si tenemos en cuenta su trayectoria profesional y el compromiso que ha mostrado en todo momento con la atención ortopédica y traumatológica de los pacientes del área sanitaria de Osuna».

Recuerda que accedió a la jefatura de servicio del Hospital de la Merced a principios de 1990 tras la resolución del concurso libre convocado el 22 de septiembre de 1988. Desde entonces su labor inicial fue dar entidad de equipo a un servicio incipiente en el antiguo hospital. «Más tarde —sigue— su empeño fue contribuir al desarrollo de sus profesionales e incorporar los avances técnicos que pudieran contribuir a un mejor tratamiento de los pacientes». Con la creación del área sanitaria de Osuna en 1993 y del actual hospital de La Merced en 1998 el servicio se transformó en Unidad Clínica Integrada, antecedente de las actuales Unidades de Gestión Clínica.

Andando el tiempo, el equipo de Lazo-Zbikowski, según recuerda la Sato, ha sido reconocido por su trabajo responsable basado en la calidad, está acreditado por la Agencia de Calidad Sanitaria Andaluza (Acsa), es referente nacional en fijación externa y sus residentes son premiados en los congresos de su especialidad, entre otros méritos. Agregan que el doctor Lazo-Zbikowski ha sabido proyectar nacionalmente a su unidad y al Hospital de Osuna propiciando en sus instalaciones la celebración de congresos nacionales, talleres y cursos.

Además enumera sus cargos por «su gran capacidad de trabajo, sus conocimientos y su compromiso». Así, destaca, entre otros, el de expresidente de la Sato, de la Sociedad Española de Fijación Externa y Cirugía Reconstructiva del Aparato Locomotor, y el de académico correspondiente en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla.

También apoya al doctor Lazo el Sindicato Médico de Sevilla y suscribe las reflexiones de Cansino, que «hace una acertada radiografía de la situación de algunos cargos intermedios del SAS que insisten en tratar pacientes y no números».

«La consecuencia, en este y en otros casos recientemente, de la falta de sintonía entre estos cargos y las direcciones-gerencias de los centros es clara. O conmigo o contra mí. Y el SAS no se anda con medias tintas. Por mucho que vendan la mejor sanidad del mundo. Algunos no se lo creen. Y deciden no colaborar», señala el colectivo.