LA MIRADA | SIMÓN MURILLO

El hombre es la especie animal que ha llegado a gobernar este mundo gracias a que es capaz de construir sistemas de cooperación masiva entre extraños. Estos sistemas de cooperación masiva se hacen realidad cuando se orquestan con historias –otros dirán mitos- que los legitiman y los orientan en sus acciones. El Mito es lo que aporta familiaridad, fomentando de ese modo la cooperación entre extraños. Por ejemplo el mito de la Nación ó del Estado del Bienestar en España, que nos conduce a pagar impuestos para favorecer la colaboración entre ciudadanos españoles, de los cuales a lo sumo se conocen entre si 500 ó 1.000 directamente . O sea, de los 45 millones de españoles, son extraños entre si 44.999.000. Sin embargo somos españoles. Compartimos mito y esto nos permite colaborar con eficacia. “Contar historias y relatos efectivos no es fácil. La dificultad no consiste en contarlos, sino en seducir, convencer a todos y cada uno para que los acepten”. Por esta razón todos los sistemas de cooperación masiva entre extraños requieren y necesitan de mitos seductores y canales (medios) a través de los que transitar. A nuestra sociedad, hoy día, se le está derrumbando el modelo de «paradigma global» en el que está asentada. Hubo otras épocas en que se atascarón y nublaron ciertos paradigmas que estaban en vigor, pero siempre aparecían personas que con sus capacidades,con su visión, propusieron un rumbo distinto por ejemplo:
Cinco ilustres judíos que cambiaron el mundo, aunque hay más y de otros pueblos:

Moises dijo: La ley es todo
Jesús dijo: El amor es todo
Marx dijo: El dinero es todo
Freud dijo: El sexo es todo
Einstein dijo: Todo es relativo

Pero sólo hay un precedente anterior a lo que está ocurriendo hoy, está escrito en el Génesis, 11. El Mito de la Torre de Babel, donde por primera vez todos los seres humanos se juntan (globalizan) para compartir un solo objetivo: «llegar al cielo», dejando a la humanidad sin valores y sin relatos para continuar con la progresión que el homo sapiens debe realizar; y así alcanzar el objetivo supremo de la obra de Yahveh (Dios). La confusión y el desentendimiento humano no fue un castigo divino, fue el resultado de un orgullo exacerbado, una vanidad absoluta y una ambición desmedida, en la que tuvo que intervenir Yahveh (Dios) bajando a nuestro mundo y dispersando a los seres humanos por la faz de la tierra.

En Andaluz…. los mandó ‘a tomar por culo’.

seguirá………