El anfiteatro romano de Itálica, ubicado en Santiponce (Sevilla), se someterá desde este lunes a unas obras de intervención en su sector oeste y en el entorno de la puerta libitinaria, para las que la Consejería de Cultura ha dispuesto un presupuesto cercano a los 500.000 euros, cofinanciados con fondos Feder.

El proyecto plantea la conservación preventiva de las fachadas de este sector del anfiteatro, y la actualización y mejora del sistema de drenaje de la ladera, lo que posibilitará mejorar la respuesta del yacimiento a la lluvia, y, por otro lado, también incluye la reordenación de caminos y recorridos, que permitirá la reapertura del itinerario de visitas, según ha recogido en una nota de prensa la Consejería de Cultura.

La ejecución de las obras de conservación del sector noroeste del anfiteatro tendrá un importe de 457.998,92 euros; el contrato para la dirección facultativa y la coordinación de seguridad y salud de las obras de conservación cuenta con un importe de 23.505,71 euros, y el contrato menor para el seguimiento y control arqueológico durante la ejecución de las obras tiene un importe de 15.024,27 euros.

Las actuaciones desarrolladas hasta el momento por la Consejería de Cultura en el inmueble han consistido en la realización de una serie de estudios previos que han incluido la realización de levantamientos planimétricos, trabajos de prospección y reconocimiento de la red de saneamiento existente, estudios hidrológicos, movimientos de tierra, limpiezas y estabilización de zonas, así como el diagnóstico del estado estructural de los sectores norte y oeste del anfiteatro. Estas actuaciones posibilitaron la redacción del proyecto, que permitirá ejecutar la intervención.

EL MONUMENTO

El anfiteatro romano de la ciudad de Itálica, construido en época del emperador Adriano, era uno de los más grandes del mundo romano y se encuentra fuera del recinto amurallado, aunque próximo a una de las puertas principales de la ciudad. Su eje mayor, con orientación este-oeste, coincide con una vaguada natural, que fue aprovechada para la construcción del graderío.

La Consejería de Cultura ha explicado que los problemas que causa la lluvia en el anfiteatro hacían imprescindible un acondicionamiento de la zona norte del inmueble, la consolidación de elementos de contención del terreno, taludes y vertientes, así como un nuevo sistema de drenaje y saneamiento que impidiera la frecuente inundación del monumento.