Pareciera que se está escuchando menos sobre la impresión 3D, pero ciertamente existen ahora muchos avances de los que no se sabe demasiado. ¿Cómo será el futuro de la impresión 3D? ¿Nos prepararemos comida impresa de verdad o eso es solo un mito? Esta es tan sólo una de las muchas dudas que se plantean en cuanto a esta tecnología, porque en pleno año 2017, uno pensaría que se va a encontrar impresoras 3D en cualquier lugar, como consigues una copiadora sencilla, pero no es así.

Desde la comida, como por ejemplo en la NASA, que emplea alimentos impresos en 3D para los astronautas, también en el sector de la medicina con prótesis y órganos, incluso la impresión industrial, por ejemplo para coches… todos emplean este tipo de tecnología aunque no sea tan común a la vista en nuestra cotidianidad.

Javier Ledesma, quien actualmente realiza un PHD en investigación de impresión 3D en la Universidad de Nottingham, ofreció sus opiniones sobre los avances de estos desarrollos. 

Impresoras 3D en casa: ¿Si o no?

Ledesma considera que no todos tendremos una impresora 3D en casa. El investigador señala que no es una herramienta para todo el mundo ni un producto tan comercial, sin embargo es muy útil para aprender cosas nuevas, incluso la recomendación es que quien desee iniciarse en el mundo de las tres dimensiones lo ideal que fabrique su propia impresora.

El construir una impresora 3D DIY permite, además de ahorrar unos cuanto euros, poder aprender de muchas cosas como electrónica, mecánica y diseño en tres dimensiones.

El futuro de la impresión 3D

La impresión 3D no viene a fabricar todo, dice Ledesma, el trabajo de esta tecnología es producir aquello no puede hacerse de ninguna otra manera, como por ejemplo la colaboración con el campo de la medicina y las prótesis, porque permite lucir la personalización extrema que facilita este tipo de máquinas al momento de ofrecer una solución lo suficientemente ajustada, en este caso a un paciente.

Ahora mismo se imprimen también auriculares en 3D, comenta el investigador, lo que permite que cada se ajusten a tu propio oído, asegurando mayor comodidad de uso.

El mundo industrial será otro segmento en el que tendrá mucha cabida la impresión 3D, porque este tipo de tecnología tiene la capacidad de hacer cosas que ninguna otra puede comenta Ledesma, lo primero es la complejidad que permite crear, por ejemplo, la creación de piezas para coches o aviones que sean resistentes y livianas a la vez.

Otro aspecto que considera Javier Ledesma es que la impresión 3D casera por ahora no representa un negocio rentable, debido a que en la mayoría de los casos se trata de un proceso muy caro y lento, con respecto a lo que puede conseguir listo en el mercado.

La impresión 3D viene a cambiar el hecho de cómo producimos o diseñamos las cosas, pero necesita más de un par de años para poder expandirse de la manera en cómo la han pensado quienes la desarrollan.

 

Todos los que pasamos nuestra infancia delante de una televisión en blanco y negro y hemos sufrido los rigores del control de seguridad de los aeropuertos, hemos deseado que los elementos físicos, incluidos nosotros, se teletransportaran, como en la serie Star Trek. Tal vez la complejidad de nuestros cuerpos aún no esté preparada para este trasiego, pero ya es posible trasladar objetos físicos por Internet o crear carne sin matar animales mediante la impresión aditiva comúnmente conocida como impresión 3D. Utilizada desde hace más de 20 años para prototipos rápidos y baratos en el entorno industrial, se ha ido incorporando a nuestras vidas poco a poco, de manera silenciosa pero imparable. La próxima vez que el lector se monte en un Airbus A350 no debe de atemorizarle que más de 1.000 de sus piezas hayan sido impresas con esta tecnología.

Pensemos en las enormes ventajas con que cuenta poder mandar una pieza a cualquier parte (incluida la estación espacial) y las posibilidades que supone poder personalizar cualquier producto sin necesidad de tener un stock de todas sus variantes. Un perfecto ejemplo es el de la Royal Army, quien imprime los drones de combate en sus fragatas para poder así adaptarlos al tipo de misión específica al que se enfrenten. En el mundo de la medicina es posible fabricar piezas y brazos robóticos adaptados a las necesidades del paciente.

La impresión 3D está teniendo ya un impacto directo en la economía mundial. La UE contempla esta tecnología como la que reequilibrará el sistema productivo, al resultar innecesaria mano de obra barata para producir bienes de consumo. Europa, liderada por Alemania, prevé invertir 120.000 millones de euros durante la próxima década para crear un tejido industrial basado en pequeñas fábricas, más eficientes, deslocalizadas, que puedan competir con las grandes factorías asiáticas.

La impresión aditiva está llegando a los hogares con lentitud y no sabemos si el coste será disuasorio para impresión de objetos cotidianos de bajo coste, aunque puede compensar en aquellos que sean caros o que estén descatalogados. En este nuevo diseño se contempla también la vuelta a las copisterías de la esquina reconvertidas en lugares a los que llevar el archivo a imprimir en tres dimensiones o en el que imprimir el envío de Amazon en tiempo real.

En definitiva, todo lo que puede ser diseñado, escaneado o prototipado en un formato electrónico (ficheros CAD) podrá ser impreso en tres dimensiones. No queda nada para la teletransportación.

La comida impresa en 3D no tiene futuro

Existen varias empresas y restaurantes que hacen uso del foco mediático que tiene ahora mismo la impresión 3D para sorprender al público con el uso de esta tecnología en la elaboración de alimentos. Ledesma considera que es un buen espectáculo ir a un restaurante y ver como se va creando ese platillo que te vas a comer de la nada, pero si al paso del tiempo esa comida no es mejor que la preparada de otra manera entonces no cree que sea algo que pueda perdurar en el tiempo.

El presente de la impresión 3D

Jon Goitia, director técnico de producto 3D de BQ, considera que no existe un perfil definido para el usuario de la impresión 3D, de hecho en su empresa cuentan con unos productos que estaban pensados para un público especializado, pero que luego le han sorprendido otro tipo de usuarios que le han dado un uso propio a este tipo de impresoras.

Ellos han comenzado a producir piezas para impresoras 3D DIY, que están pensadas para quienes quieren profundizar un poco más en este tipo de productos. También las máquinas que ya están listas para usar han sido compradas por personas en proceso de educación o por profesionales que han integrado esta tecnología en su trabajo.

Las opciones de BQ en impresión 3D

Esta empresa se encuentra trabajando con modelos que emplean un sistema por deposición de plástico fundido, cuentan con modelos DIY y también impresoras listas para usar:

  • BQ Hephestos (629,90 euros)
  • BQ Hephestos 2 (929,90 euros)
  • BQ WitBox 2 ( 1.770 euros)

Para colocar en marcha una impresora 3D lista para usar no requiere tener conocimientos previos, la guía de usuario te indica todo lo que debes hacer, así mismo todos los software necesarios están en la web de BQ.