La Infanta Elena ha presidido este martes los actos conmemorativos del 90 aniversario del Hotel Alfonso XIII, quien ha realizado un encuentro, al que también han asistido el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, el consejero de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, Antonio Ramírez de Arellano, el vicepresidente de Marriott España y Portugal, Richard Breckelmans, y el director general del Hotel Alfonso XIII, Carlo Suffredini.

Según ha informado el hotel en una nota, el acto ha comenzado con una fotografía de las autoridades con los trabajadores del hotel a los que la Infanta ha dado las gracias “por tantos años de buen servicio”. Posteriormente, se han dirigido al Salón Híspalis, donde, después de unas palabras, han descubierto un azulejo conmemorativo del acto y han soplado las velas de una tarta.

El director del hotel, que ha hecho de maestro de ceremonias, ha destacado la vinculación del hotel con la ciudad, al tiempo que Richard Breckelmas ha incidido en la apuesta que Marriott hace por Sevilla y la gran reforma que se realizó hace dos años en el hotel, instalaciones y servicios que se siguen mejorando todos los días.

Por su parte, el consejero de Economía ha puesto en valor la importancia del turismo para la comunidad y en especial del turismo de lujo que atraen hoteles como el Alfonso XIII Luxury Collection Hotel. Asimismo, Espadas ha ponderado la vinculación del hotel con la ciudad y ha recorado que ha sido reconocido como “el mejor hotel de España y que Sevilla ha sido la ciudad más valorada”, ante lo que ha señalado todas las actividades que tendrán lugar con motivo del Año Murillo en la capital hispalense.

La Infanta Elena ha dedicado sus primeras palabras para expresar el dolor que ella y su familia sienten por el tristísimo desenlace de Gabriel Cruz y ha mandado palabras de aliento y fuerza para su familia, a lo que el auditorio ha respondido con un sentido y largo aplauso.

En el acto, ha sido fue obsequiada por parte del Hotel Alfonso XIII con una fotografía de los Reyes Juan Carlos y Sofía saludando a María de las Mercedes, condesa de Barcelona, en el hotel, así como un azulejo que recuerda el acto.