img_4941  LA MIRADA DE JOSE MIGUEL MARTIN PELEGRIN

Termina una semana en la que, desde el punto de vista económico y resuelto el problema del Banco Popular, parece que no hay grandes titulares. El verano ya ha llegado. Sin embargo una desalentadora noticia se ha abierto paso en los últimos días para la economía española dentro de la UE.

El partido socialista anuncia que no apoyará con su voto el  Acuerdo Extensivo Económico y de Comercio entre Canadá y la Unión, el famoso CETA por su nombre en ingles.

En términos generales se prevé que el acuerdo  rebajaría o eliminaría las tasas aduaneras entre Canadá y Europa, y busca la unificación de estándares reguladores, e incluso titulaciones universitarias  que faciliten el comercio de productos y servicios  así como el movimiento de mano de obra a ambos lados del Atlántico. También amplía las cuotas para productos europeos en Canadá, y le da a este país, acceso a un mercado de casi 600 millones de consumidores.

Se espera que se  incrementará el comercio bilateral entre un 20%  y un 25% y proporcionará a la economía europea unos 12.000 millones de euros anuales y 8.000 a la canadiense.

Luego entonces, ¿donde está el problema?. No me sorprende las reticencias del mundo radical de izquierda, de los amigos de la coleta, pero si las de los socialdemócratas españoles de siempre, si es que a fecha de hoy lo siguen siendo y  me temo, que parte de la culpa de su cambio de opinión,  viene no solo de la nueva cúpula sino tambien de la mano de, los siempre buenos amigos, los sindicatos.

La semana pasada CCOO y otros sindicatos, en sus plataformas tanto estales como territoriales promocionaban, con la firma de una cata, la campaña estatal “No al TTIP, CETA y al TISA” o sea no al  Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, no al Acuerdo Extensivo Económico y de Comercio, y no al Acuerdo sobre el Comercio de Servicios y detrás de esta campaña, las ideas de siempre, esas frases bien aprendidas, poco constatables empíricamente, vacías de realidad en la mayoría de los casos, pero bien ideadas para  vender peines a calvos incautos.

Frases como:

·         Estos acuerdos son discriminatorios porque garantizan derechos a multinacionales que no son permitidos a la ciudadanía

·         Estos acuerdos limitarán la capacidad de los gobiernos para crear, expandir y regular los servicios públicos.

·         Estos acuerdos  harán que se pierdan puestos de trabajo.

·         Estos acuerdos  harán que Canadá y la Unión Europea sean más vulnerables a las crisis financieras.

·         Estos acuerdos pondrán, en riesgo el acceso de los ciudadanos a medicamentos necesarios para su salud

·         Y estos acuerdos  expondrán a los agricultores a unas presiones competitivas que minarán su modo de vida, destruyendo todo esfuerzo para impulsar la agricultura sostenible.

Y para terminar, seguro que con estos acuerdos también, viene el coco y nos comerá.

Lo más triste, no es que la pobreza intelectual de esta campaña, sea apoyada por los sindicatos, eso era de esperar, nuevas frases para los mismos conceptos desde el siglo pasado,. Lo más triste es, que toda la izquierda, la radical y la que se está radicalizando, esa  que es ahora una oposición necesaria y en un futuro debería ser  alternativa de gobierno comulgue con estas ideas, reduccionistas y de visión tan a corto plazo.

Lo lamentable es que no sepamos o queramos ver, que la eliminación de barreras es el mayor impulso que se les puede dar a las  oportunidades de negocios y estos, son  gérmenes de empleo, crecimiento  y bienestar social, no parece tan difícil de entender, aunque sí para algunos.