Con el objetivo de convertirlo en un referente. La sociedad inversora Faeton Capital, vinculada al conocido empresario sevillano Miguel Gallego ha adquirido el complejo hostelero del restaurante Río Grande, ubicado en un espacio singular en la calle Betis, al pie del Guadalquivir, y justo frente a la Torre del Oro. Los nuevos propietarios del restaurante invertirán una importante cantidad de dinero durante los próximos tres años, entre dos y cuatro millones de euros, para modernizar las instalaciones actuales y convertir Río Grande en un complejo de primer nivel internacional y un referente gastronómico en la ciudad de Sevilla.

Foto: Antonio Acedo.

La compañía que ha adquirido el complejo del restaurante Río Grande explicó este martes en un comunicado que no gestiona las actividades que se desarrollan en los inmuebles que son de su propiedad, por lo que cederá, mediante un arrendamiento, la gestión del espacio a operadores profesionales del sector. Para su puesta en funcionamiento, realizará la fuerte inversión con el fin de modernizar y optimizar las instalaciones actuales. Los nuevos propietarios también aseguran que se mantendrán los 40 puestos de trabajo actuales, contemplando una ampliación de la plantilla en varias fases durante la consolidación del proyecto.

Faeton Capital, según el comunicado de prensa, es un vehículo inversor creado por varias empresas familiares que tiene como objetivo adquirir y promocionar bienes inmuebles de categoría superior en sectores de gran impacto económico, vinculados al turismo, el ocio, la restauración y los eventos. Río Grande era propiedad hasta ahora de la empresaria sevillana María del Carmen García Sánchez, actualmente imputada en la pieza de los ERE en la que se investigan las ayudas concedidas por la Junta al restaurante para la extinción de puestos de trabajo.

Precisamente, el pasado día uno, los responsables de la terraza Puerto de Cuba, instalada en el complejo de Río Grande con éxito desde 2005, denunciaron el desalojo forzoso de las instalaciones que han estado ocupando durante más de diez años. Los empresarios vinculados a Puerto de Cuba mantenían un contrato de arrendamiento verbal con la anterior propietaria del inmueble. Un día después del desalojo forzoso, los empresarios de este bar de copas se encontraron con una empresa de mudanza que se estaba llevando los muebles y otros efectos. Se han hecho con los servicios del abogado José Manuel García Quílez al entender que se han lesionado sus derechos de explotación de la finca.