Julio Burdiel Hernández, notario jubilado con más de 42 años de carrera y ex director general de los Registros y el Notariado, ha presentado en Sevilla su novela ‘Aquello también fue vida’.

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El acto, celebrado en el Colegio Notarial de Andalucía, fue presentado por el periodista Alfredo Valenzuela, y en el mismo también intervino Anselmo Martínez Camacho, notario y editor. También asistieron, entre otros, María José Segarra, ex fiscal general del Estado; y Alfredo Flores, ex fiscal jefe de la Audiencia de Sevilla.

La novela, bajo el sello de la editorial sevillana Point de Lunettes, narra la historia de un niño, sus peripecias familiares y su educación en un colegio religioso en la posguerra española.

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La obra, que lleva en el estilo el sello del realismo mágico, hace una descripción fiel de la psicología de esa España nacionalcatólica aparentemente mermada, dominada por los sentimientos religiosos y los remordimientos más fuertes, frente a la evidencia de un futuro y de una realidad que se estaba ya imponiendo, y que venía como una amenaza desde fuera.

El autor, que sufrió un atentado mientras era miembro de un tribunal de oposiciones en 1985, del que resultó gravemente herido, por parte de un aspirante a notario que terminó suicidándose, se inició de manera muy temprana en las letras.

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Junto a Luciano González Egido (l Premio de la Crítica por El Corazón Inmóvil) y otros aspirantes a poeta publicó en 1948 la antología poética Agua eterna. En esa época, influido por las generaciones del 98 y la del 27, la gran novelística europea y rusa del siglo XIX y los existencialistas franceses, descubrió a Hemingway y en 1949 viajó a Madrid junto a Luciano G. Egido para conocer a Pío Baroja, quien le familiarizó con Faulkner, Premio Nobel de ese mismo 1949.

En Barcelona terminó de escribir en 1971 una larga novela titulada Juego a cuatro manos durante la espera, que por su contenido fue rechazada por las editoriales. Desde 1982 vivió en Madrid, donde sufrió un amplio paréntesis en su producción literaria: el atentado sufrido y su nombramiento en 1993 como director general de los Registros y el Notariado, hasta 1996. Una vez jubilado ha publicado dos novelas, Aquello también fue vida y la antes citada Juego a cuatro manos durante la espera.