Ya han comenzado en los Reales Alcázares de Sevilla, declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987, las obras promovidas por el patronato del monumento, para la restauración del cenador, estanque y jardín del León, un suntuoso conjunto manierista construido a comienzos del siglo XVII, que venía sufriendo un estado “crítico” de conservación.

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha visitado este miércoles los jardines de los Reales Alcázares junto a la directora del monumento, la arqueóloga Isabel Rodríguez, y la responsable de la actuación, la arquitecta Dolores Robador.

En la presentación de esta intervención de restauración, contratada por aproximadamente 315.000 euros, Isabel Rodríguez ha explicado que este “singularísimo” conjunto paisajístico de estilo manierista adornado por bellas pinturas de Juan de Medina y una magnífica azulejería sufre un estado “crítico” en materia de conservación, como consecuencia de la acción del agua.

Y es que las filtraciones de agua a través de la cubierta del cenador y el efecto de la capilaridad estarían afectando a las pinturas y azulejos de este recogido y suntuoso enclave de los jardines de los Reales Alcázares.

Dado el caso, la intervención que ha comenzado está destinada a actuar de modo “integral” en este espacio, es decir en las pinturas y azulejos del cenador y el estanque y en su vegetación colindante. Y es que este enclave, según Dolores Robador, debe ser entendido como un “conjunto paisajístico” en su totalidad.

 

LABOR MINUCIOSA DE CONSERVACIÓN

El alcalde, de su lado, ha manifestado que se trata de “una de las intervenciones más importantes que se acometen en los últimos años en restauración y rehabilitación en el Real Alcázar”, defendiendo “la labor de los profesionales que, de manera minuciosa y a veces silenciosa, son los protagonistas de la conservación del patrimonio del monumento”.

Las obras, según Juan Espadas, serán próximamente abiertas al público, mediante visitas guiadas con sus responsables.

La actuación que acaba de arrancar abordará desde la eliminación de humedades en los muros, hasta la restauración de la cubierta, los pavimentos, las pinturas al fresco o los bancos, pasando por una nueva iluminación y la instalación de sistemas antipalomas. En el estanque, se procederá a impermeabilizarlo y a restaurar la fuente de piedra y la cerrajería, entre otros aspectos.

Serán 12 meses de trabajos, en los que la recuperación de la cerámica vidriada, las solerías, los bancos y las tareas de conservación y recuperación de pinturas serán las labores más minuciosas y, por tanto, las que requerirán más tiempo.

Junto con esta intervención, en el Real Alcázar se acometen en la actualidad otras actuaciones de conservación y mejora, como la adecuación de los semisótanos abovedados del Palacio de Pedro I para que acoja la colección arqueológica.