La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha avanzado este miércoles que la comunidad cerrará 2018 con un aumento del 4,5 por ciento de turistas, lo que supondrá llegar a los 30 millones de visitantes, cifra con la que el destino volvería a rebasar sus propias marcas históricas y que estaba previsto alcanzar en el año 2020.

Así lo ha avanzado en rueda de prensa, junto al consejero de Turismo y Deporte, Francisco Javier Fernández, en la jornada inaugural de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que se celebra en Madrid del 17 al 21 de enero. Momentos antes, la presidenta ha inaugurado el pabellón de Andalucía en la feria, que cuenta con 5.300 metros cuadrados, de los que 2.740 se destinan al conjunto de la oferta andaluza y 2.560 a los ocho patronatos provinciales de turismo. Tras el encuentro con los medios, ha comenzado su recorrido por cada uno de los stand que componen en pabellón de Andalucía.

La presidenta ha mostrado su deseo de que en 2018 “se vuelvan a batir marcas”, pero teniendo en cuenta los desafíos que se presentan, entre los que ha detallado la evolución del mercado británico, que ha ralentizado su crecimiento con motivo del Brexit; la “recuperación” de los competidores del arco mediterráneo, para lo que “Andalucía está preparada”; los daños que se puedan realizar a la marca España porque “lo que pase en Cataluña nos afecta”, y el “mimo” al visitante nacional, cuya “evolución es moderada pero tenemos un nivel de implantación que es muy elevado”.

En cuanto a 2017, Díaz ha señalado que Andalucía alcanzó registros récord en turistas, pernoctaciones e ingresos, y crecimientos superiores a los del resto del país en muchas de las principales variables. En concreto, el pasado año se alcanzaron, por primera vez, los 29,5 millones de turistas, casi un cinco por ciento más.

Este repunte ha mostrado, a su juicio, su mayor fortaleza fuera de la temporada estival y aportado datos positivos en todas las provincias, destacando los crecimientos de algunas áreas de interior, como Sevilla y Jaén, y las mejoras recogidas en zonas del litoral que contaban con un menos volumen turístico, como Cádiz y Huelva, en comparación con la más consolidada Costa del Sol.